No subes de nivel. Te reconstruyes.
Cada bajada son nueve cuartos, con el guardián en el noveno. Si caes, pierdes el camino —pero no lo que aprendiste a ser: el ADN se queda contigo y la siguiente quimera baja con él.
Por eso morir aquí no es volver al principio. Es volver con una pieza más.
Diez dimensiones
El ascenso va de Malkuth —tierra, metal, cristales, raíces mecánicas— hasta Keter, la luz absoluta. Cada dimensión cambia una regla del mundo, no sólo el color de las paredes.
En construcción, a la vista
AETHERIS lo hace una persona, y se está haciendo ahora mismo. Todavía no hay fecha, ni precio, ni tienda.
Cuando las haya, estarán aquí antes que en ningún otro sitio.