Qué es la quimera
No fue otra cosa antes. Es la forma que toma un alma cuando se mira: cuando lleva mucho sin procesar, se llena de huecos y se le va el brillo.
Y lo que le pasó no se lo hizo nadie. Quería salvar a todos. Escuchaba, sostenía, resolvía — y por poner a todos primero se perdió a sí misma. No hay villano: el daño se lo hizo una virtud sin límite.
Por eso la herida no es que le falten partes. Es que las partes no trabajan juntas. No perdió piezas: perdió el conjunto.
Malkuth, el fondo
Todo lo que alguien pensó y no soltó cae ahí y se enfría. Nadie construyó Malkuth: se sedimentó.
Los cuartos no son pisos. Son los pasos que da una idea desde que se piensa hasta que se vuelve cosa. Y dentro de una dimensión se desciende; entre dimensiones se asciende.
No baja a conquistar Malkuth. Baja a averiguar qué fue antes de ser pedazos.
El camino
El ascenso recorre los diez nombres del Árbol de la Vida, de Malkuth a Keter. Hoy existe el primero. Los otros nueve están escritos como idea y no como juego: se nombran aquí porque son el plan, no porque se puedan jugar.
- Malkuth — Reino. Tierra, metal, cristales, raíces mecánicas. la que existe
- Yesod — Fundamento. Agua, neón, reflejos, hologramas.
- Hod — Intelecto. Datos, circuitos, geometría.
- Netzach — Emoción. Energía viva, pulsos orgánicos.
- Tiferet — Equilibrio. Luz central, simetría.
- Gevurah — Juicio. Guerra, acero, fuego rojo.
- Hesed — Misericordia. Luz suave, crecimiento.
- Binah — Forma. Arquitectura sagrada, fractales.
- Hokhmah — Sabiduría. Energía pura, velocidad.
- Keter — Corona. Luz absoluta, geometría sagrada.
AETHERIS es una obra de ficción. Su mundo se inspira libremente en varias doctrinas y tradiciones, entre ellas los nombres de las sefirot del Árbol de la Vida. No enseña ninguna religión.
Son las mismas palabras, exactas, que el juego enseña antes de dejarte entrar.